
Daños personales
Cuando Moshé estaba en Egipto, vio que un judío levantaba la mano para pegarle a otro judío. La Torá registra que Moshé le preguntó: “¿Por qué golpeas a tu compañero?”. Los Sabios señalan que el transgresor todavía no había golpeado al otro, sino que sólo había levantado la mano para pegarle. Vemos por lo tanto que está prohibido el mero acto de levantar la mano contra otro.
Está prohibido lastimar a otra persona incluso si ella da permiso de hacerlo. Incluso está prohibido que una persona se lastime a sí misma innecesariamente. Dios nos dio un cuerpo para que lo cuidemos y para que lo utilicemos para una vida significativa. No somos “dueños” de nuestro cuerpo; lo recibimos “prestado”.
Si una persona intenta atacar a otra, está permitido herir al asaltante, si no hay otro medio de defensa.