El roble es un árbol cuyo tronco puede alcanzar hasta 3 metros de
diámetro, mientras que su altura pudiera llegar hasta los 35 metros. Pero
varias cosas resultan llamativas en él, pese a ser un árbol imponente,
solo crece 30 centímetros al año. También es curioso
comprobar lo difícil que resulta arrancar del suelo un roble que se ha secado,
esto debido a la profundidad que han alcanzado sus raíces.
Definitivamente el roble tiene muchos atributos, es un árbol muy fuerte,
alto y duradero y su madera es una de las mas apreciadas por su dureza y
resistencia. Sin embargo su crecimiento es sumamente lento, comparado con otras
especies como la palmera. Estas tienen un crecimiento mas rápido pero no son
tan fuertes, ya que sus raíces nunca llegan a tener una profundidad comparable
con las del roble.
De igual manera, hay personas que parecen tener un crecimiento lento y
otras que como las palmeras, rápidamente las vemos llegar a su esplendor.
El problema está cuando comenzamos a compararnos con otros y terminamos
concluyendo con un dejo de resignación: “A mí todo me cuesta el doble que a los
demás”
A veces sentimos que no estamos creciendo, o que estamos estancados,
pero en realidad , hay algo que no estamos viendo: nuestras raíces se
están fortaleciendo. Hay tiempos donde uno crece para abajo, los demás no lo
pueden ver y hasta ni nosotros nos damos cuenta. Pero es un crecimiento en
profundidad, el que nos va a permitir a futuro ser fuertes y así llegar a
un tiempo de esplendor. La verdadera fortaleza de un árbol no está en su
tamaño, sino en la profundidad que hayan alcanzado sus raíces. Por lo
cual es muy fácil caer en el engaño de dejarnos impresionar simplemente por lo
que vemos.
Lo principal que debemos comprender es que las grandes victorias,
aquellas que valen la pena, no se logran de la noche a la mañana. Tener
una familia feliz, una empresa exitosa, un trabajo próspero o un ministerio
exitoso, solo se consigue después de mucho tiempo y esfuerzo, además de la
persistencia para no dejarse vencer por las dificultades. Generalmente
somos mas proclives a ver solo los logros sin ponernos a pensar en el precio
que costó lograrlo.
Quizás hay cosas que te estén costando más que a los demás, no te
sientas mal, el doble esfuerzo implica doble recompensa. Es verdad que el roble
tarda más que otros en crecer, pero igualmente cierto es que una vez que lo
logra, es un árbol digno de admiración, superando a todos en altura y
fortaleza.
Jeremías 17:7-8 “Bendito el varón que confía en Elohim, y
cuya confianza es Elohim. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas,
que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor,
sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará
de dar fruto”
Tu confianza en Dios te planta en la mejor tierra para que des los
frutos a su tiempo y alcances una victoria verdadera.
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