- Samuel es uno de los hombres
más famosos de la Biblia.
- Era un Profeta, Sacerdote, y
Juez.
- Su padre era Elcana y madre
era Ana.
- Era de la tribu de Leví.
- La fuente principal de
información acerca de Samuel se encuentra en la primera libro de Samuel.
Nuestra historia comienza con Elcana quien tenía dos esposas. Su esposa
Penina tenía hijos, pero su esposa favorita era Ana quien era estéril. Cuando
Ana se fue al tabernáculo para adorar a Dios. Su corazón quedó quebrado. Ella prometió a Dios si Él le diera un hijo, ella lo dedicaría al Señor todos los
días de su vida.
Dios contestó su oración, y Ana cumplió su voto. Su primer hijo se
llamaba Samuel que significa “Dios me ha escuchado”. Más tarde tuvo otros
hijos. Cuando Samuel llegó a la edad de ser destetado, ella lo llevó al
Tabernáculo para estar internado con Elí, el Sumo Sacerdote. Ana era una buena
madre. Ella amaba a Samuel mucho. Cada año le trajo nuevos vestidos cuando
viniera a adorar a Dios.
Elí era un buen hombre, pero sus hijos, Ofni y Finees, eran muy impíos.
No conocían al Señor. Eran egoistas y codiciosos y cometían muchas pecados
horribles. Ellos oborrecían las ofrendas del Señor, y aun tenían relaciones
sexuales con las mujeres que llegaron al Tabernáculo para adorar. Elí tenía la
major culpa por los pecados de sus hijos. Las Escrituras enseñan que "sus
hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado".
Dios se decidió traer juicio sobre la casa de Elí, y dio este mensaje de condenación
al niño Samuel.
Mientras Samuel dormía, escuchó una voz y pensó que Elí lo había
llamado. Eso pasó dos veces. Elí reconoció eso como un llamado de Dios. Él le
dijo al joven Samuel que la próxima vez que escuchara la voz, debería decir: "Habla, porque tu
siervo oye".
La tercera vez Dios habló al pequeño Samuel con un mensaje de
condenación para Elí y su casa. Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el
hombre sembrare, eso también segará.
Elí y sus dos hijos, todos murieron el mismo día. Israel una vez más
hacía guerra contra los filisteos. El pueblo hebreo había dejado al Señor y
pensaban que pudiera usar el Arca del Dios como un amuleto. Pensaban que por
llevar el Arca a la batalla, Dios les daría la victoria. ¡Se equivocaron!
Los hebreos perdieron la batalla, el Arca fue capturada por los
filisteos, y los dos, Ofni y Finees fueron muertos. Un mensajero trajo esta
noticia triste a Elí. Elí tenía noventiocho años y estaba muy subido de peso.
Cuando escuchó la noticia terrible, se cayó hacia atrás y murió con cuello
quebrado.
Las Escrituras enseñan que Samuel juzgaba a Israel todos los días de su
vida. Él sirvió en una época de transición muy importante. Por más de
trescientos años, el pueblo de Dios había sido gobernado por jueces. Ahora
sería gobernado por reyes. Samuel era el profeta que Dios escogió para ungir a
los dos primeros reyes.
El primer rey era Saúl. Él era de la tribu de Benjamín y comenzó de
reinar como un humilde siervo de Dios. Sin embargo, pronto su corazón se
corrompió y Samuel fue dirigido a ungir a David como rey. David era conocido
como un hombre que quería complacer a Dios.
Dios no quería que el pueblo tuviera un rey. Él sabía que el orgullo de
un rey causara que el tamaño del gobierno continuamente creciera. Mientras el gobierno creció,
impuestos y obreros del gobierno continuamente se aumentarían.
Sin embargo el pueblo quería un rey. Querían ser como las demás naciones
alrededor de ellos. Dios dijo a Samuel: "Escucha la voz del pueblo en todo
lo que te diga, porque no es a ti a quien han desechado. Es a mí a quien han
desechado, para que no reine sobre ellos." (1 Samuel 8:7)
Samuel juzgaba a Israel todos los días de su vida. Cuando murió todo
Israel lamentaba por él. Fue enterrado en Ramá. El último mensaje de Samuel al
rey Saúl, vino después de su muerte. Esta es una historia muy inusual. Se encuentra
en 1 Samuel, capítulo 28.
Saúl se había apartado del Señor. Siendo que no tenía una relación
correcta con Dios, se decidió a buscar ayuda de un adivino. Ya que los adivinos
hacen tratos con el diablo, personas piadosas no deberían tener nada que ver
con ellos. Pero, Saúl no era un hombre piadoso.
Saúl se disfrazó y se fue a ver a una adivina. De alguna manera, pudo llamarle
a Samuel de entre los muertos. Su mensaje para Saúl fue un mensaje de
condenación. El reino de Saúl iba a ser quitado del él y dado a David. El
ejército de Saúl iba a ser conquistado por los filisteos, y el día siguiente, Saúl
y sus dos hijos iban a morir en una batalla.
Una vez más, hay muchas lecciones que podríamos aprender de la vida de
Samuel. Espero que algún día Ud. pueda leer la historia entera directamente de
la Biblia.
¿Por qué no comprometerse ahora mismo a conocer al único Dios verdadero,
y a alejarse de la influencia perversa de los espíritus malignos?
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